
Cocinas
Hábitos sencillos para conservar muebles, encimeras y herrajes: agua, vapor, limpieza, superficies y revisiones. Incluye la guía PDF descargable.

Una cocina bien instalada se disfruta cada día. Estos hábitos ayudan a conservar muebles, superficies y detalles sin líos ni productos agresivos. Si quieres la versión imprimible, descarga la guía PDF (abierta, sin registro).
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La mejor prevención es no dejar que el agua permanezca.
Seca los derrames en cuanto aparezcan con un paño suave. Repasa encimera, frentes, tiradores y cantos.
Cuida juntas y bordes: fregadero, uniones de encimera y cantos de puertas. La humedad persistente puede hinchar el soporte o levantar el acabado.
Mantén seca la zona del fregadero y revisa de vez en cuando el interior del mueble, el sifón y las conexiones visibles.
Deja secar los paños fuera del mueble: no apoyes bayetas mojadas sobre puertas ni las cuelgues de los tiradores.
Si se moja un mueble: retira el agua, seca con suavidad y ventila. No uses secadores ni calor directo.
La campana ayuda; secar la condensación también importa.
Enciende la extracción unos minutos antes de cocinar, ajusta la potencia durante la cocción y mantenla un rato al terminar.
Usa tapas cuando puedas y evita que hervidores o robots expulsen vapor directamente bajo los muebles altos.
Ventila después de cocinar, seca gotas de condensación y cuida los filtros según el fabricante.
Horno y lavavajillas: sigue el manual; no dejes el horno entreabierto para enfriarlo.
Menos producto, más suavidad y un buen secado.
Retira la suciedad con un paño suave, limpio y apenas húmedo.
Si hace falta, añade jabón neutro diluido compatible con el acabado.
Retira los restos con otro paño ligeramente húmedo.
Seca, también en juntas y cantos.
Antes de un producto nuevo: lee la etiqueta, prueba en una zona poco visible y aplica el producto al paño, sin empapar. Evita abrasivos, estropajos duros, disolventes, lejía, amoniaco, vapor o agua a presión sobre los muebles.
Usa tabla de corte y salvamanteles; evita arrastrar objetos pesados y golpear cantos.
Retira manchas cuanto antes con el método admitido para tu material.
Laminado, madera, piedra, cuarzo o porcelánico no comparten la misma receta: no uses vinagre, anticales o ceras sin comprobar compatibilidad.
Seca salpicaduras en juntas, fregadero y grifería; conserva marca, modelo y acabado junto al manual.
Usa puertas y cajones con suavidad; no te cuelgues ni te subas a la encimera.
Si una puerta roza, un tirador se afloja o un cajón no cierra bien, avísanos. No desmontes mecanismos ni añadas lubricantes sin indicación del fabricante.
Cada mes, de forma orientativa: humedad bajo el fregadero, juntas, cantos y movimiento de puertas.
Sigue el calendario de filtros y mantenimiento de cada electrodoméstico.
Si detectas una fuga: deja de usar la zona, cierra la llave si puedes hacerlo con seguridad y contacta con nosotros.
Seca el agua enseguida.
Usa la campana y ventila.
Limpia con suavidad y seca al final.
Protege las superficies (tabla y salvamanteles).
Revisa fugas, juntas y el movimiento de puertas y cajones.
Envíanos una foto general, otra de detalle y una breve explicación de cuándo ocurre. Indica la referencia de tu proyecto y el material o equipo afectado. Te ayudamos a valorar el siguiente paso desde contacto.
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Esta guía recoge cuidados generales de uso doméstico. Prevalecen las instrucciones del fabricante de cada material, acabado, herraje y electrodoméstico. Referencias: buenas prácticas Gabanes; ampliación nobilia y Cosentino/Silestone; Manual Suiteak v1.1. Edición 1.0.